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domingo, 12 de noviembre de 2017

Bibliografía para estudiar la Reforma de Martín Lutero


El epílogo perfecto a nuestro especial V centenario de la Reforma protestante, es nuestra recomendación bibliográfica pensada expresamente para todos aquellos lectores que quieran adentrarse en la materia desde lo básico a lo más específico. En el caso de que no sepas mucho sobre la Europa del siglo XVI ni sobre la Reforma protestante, te recomendamos que leas los apartados dedicados a ésta que tienen los dos manuales sobre Historia Moderna que aparecen en nuestro artículo sobre bibliografía general de todas las épocas históricas.

Una vez realizadas estas lecturas básicas, que te darán un contexto mínimo necesario para entender la Reforma, podrás pasar a lecturas más amplias y específicas. En este espacio podríamos ponerte simplemente una lista de lecturas, sin más, pero queremos ir un paso más allá y proponerte un orden lógico de lectura, de manera que puedas aprovechar la profundidad de cada una de estas obras.

En primer lugar podrías leer dos de los manuales básicos en español fundamentales para estas temáticas:

Cortés Peña, Antonio L. (Coord.), Historia del cristianismo, vol. III: El mundo moderno, Madrid: Trotta, 2006.

Egido, Teófanes, Las claves de la Reforma y la Contrarreforma 1517-1648, Barcelona: Planeta, 1991.

El segundo paso sería leer una serie de libros que tratan de manera general la Reforma, pero a un nivel analítico superior:

Álvarez Caperochipi, José Antonio, Reforma protestante y Estado Moderno, Granada: Comares, 2008.

Cameron, Euan, The European Reformation, Oxford: Clarendon Press, 1991.

Delumeau, Jean, La Reforma, Barcelona: Labor, 1977.

Lutz, Henry, Reforma y Contrarreforma, Madrid: Alianza Editorial, 2005.

Po-Chia Hsia, Ronnie, A companion to the reformation world, Hong Kong: Blackwell publishing, 2006.

En tercer lugar pasarías a hacer lecturas específicas sobre la figura de Martín Lutero en todas sus facetas, vida y obra, teología, pensamiento político y su evolución histórica desde principios del siglo XVI hasta su muerte en 1546:

Kaufmann, Thomas, Martín Lutero: Vida, mundo, palabra, Madrid: Trotta, 2017.

Roper, Lyndal, Martín Lutero: Renegado y profeta, Barcelona: Taurus, 2017.

Para quienes quieran desarrollar un conocimiento propio que complemente  todo lo anterior sobre la evolución de Lutero y el luteranismo, deberían leer sus obras, en su mayoría editadas y publicadas en formato contemporáneo y en multitud de idiomas. En mi caso leí con especial interés el siguiente libro:

Lutero, Martín, Escritos políticos, Madrid: Tecnos, 2008.

Por último no me gustaría dejar pasar la oportunidad para reivindicar estudios como el de Max Webber o Lucien Febvre sobre el protestantismo. Personalmente me gusta leer los estudios clásicos, pese a que éstos estén superados en algunos de sus aspectos, ya que a partir de su lectura crítica pueden proporcionarte visiones enriquecedoras a las que no debemos renunciar. Además es necesario conocer cómo se ha estudiado un hecho histórico y los estudios de referencia que hay sobre un tema para abordar tu investigación con mayor coherencia, honestidad y conocimiento.

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martes, 27 de diciembre de 2016

Reseña: El trono de barro: jaque al duque de Lerma

El trono de barro: Jaque al duque de Lerma es una novela de poco más de 500 páginas, publicada a finales del año pasado por Teófilo Palacios. Aunque sea su tercera novela histórica, casi con total seguridad esta es la que mayor repercusión ha tenido en cuanto a fama y probablemente también a ventas.

En esta ocasión la novela se ambienta entre finales del siglo XVI y el primer cuarto del XVII para narrar la vida de Francisco de Sandoval y Rojas (I duque de Lerma y V marqués de Denia entre otros muchos títulos y cargos), el cual, ha sido reconocido por ser el valido durante el reinado del rey Felipe III (1598-1621).

La novela es de lectura rápida y de estilo sencillo, no se pierde en los detalles, excepto en algunos puntos clave, como en las descripciones de edificios tanto exterior como interiormente, y la narración responde a una serie de tópicos que suelen repetirse en este tipo de novelas, como la existencia de un amor imposible y la ejecución de una venganza fraguada durante años. Por otro lado, y para terminar con los aspectos más formales, la edición que he leído presenta una cantidad inusual de fallos de imprenta que espero que se arreglen (o que se hayan arreglado en las ediciones posteriores), para que no desluzca el trabajo del autor.

En cuanto a los personajes, los más conseguidos son sin duda los ficticios que acompañan el relato principal y el del propio Francisco de Sandoval, sin embargo ni siquiera estos tienen la profundidad que se pudiera esperar. Puede que uno de los ejemplos más claros de personajes que podrían dar mucho más a la trama sea el de Margarita de Austria (reina desde 1599 hasta su muerte en 1611).

¿Qué podemos encontrar de histórico en la novela, qué no y qué podría desarrollarse más?

Como hemos dicho en alguna otra ocasión, las novelas históricas no son libros de historia, es decir, no tienen por qué someterse a un análisis exhaustivo de los hechos históricos que acontecen dentro del contexto en el que se enmarcan. Pese a ello, debemos asumir que publicar tiene sus consecuencias y más aún cuando estas publicaciones tratan de hacer lo más real posible un relato dentro de un contexto histórico, pudiendo llevar al público inexperto a confusiones. El trono de barro me había despertado halagüeñas expectativas, no solo por las buenas críticas que recibe, sino también porque venía acompañado de una sobreportada con la opinión de cierta historiadora, donde resaltaba su veracidad y fidelidad histórica. Por ello, en los siguientes párrafos me gustaría exponeros cómo he desarrollado mi lectura, en qué cosas el relato no ha cumplido mis expectativas, en cuales sí, y en qué podría mejorar.

El error más palpable en El trono de barro es precisamente el fracaso del autor a la hora de mimetizar el relato ficticio con el real en algunas partes del libro. La veracidad y fidelidad histórica de la que hablaba antes, se lleva a cabo en demasiadas ocasiones con párrafos que bien podrían estar sacados de un manual de historia al uso y en los que el autor no hace ningún esfuerzo por conectar con la historia que está desarrollando. Esto supone una mancha, un parche, una parada, que aunque trate con información imprescindible para entender el relato completo, carece de destreza narrativa alguna.

Algunos de los fallos más graves que he podido encontrar se derivan de un mal uso de los conocimientos que Teo Palacios tiene de la época sobre la que escribe, o de la ignorancia de ciertos mecanismos que rigieron y pautaron el ascenso del duque de Lerma. El primero de éstos es el tratar los nombramientos y los cargos como una mera acumulación de títulos y rentas, sin darle más importancia que la económica, cuando por ejemplo el  privilegio del cargo de sumiller de corps estaba más en la cercanía y confidencia que podía tener con el rey, que en la renta que este podía reportar al duque. El segundo tiene que ver con el desaprovechamiento de ciertos actos que se narran de pasada en la novela y que guardaban un profundo simbolismo dentro de los círculos del poder. El ejemplo más claro es el del funeral de Felipe II, acto que se narra prácticamente de forma secundaria, y en el que se le da más importancia a conversaciones privadas inventadas, que al propio hecho de que el entonces marqués de Denia tuviera un cometido dentro del rito oficial que lo destacaba entre todos los asistentes.

En cuanto a aspectos que mejorarían la consideración que tengo sobre la novela están la explicación del por qué el marqués de Denia tiene acceso tan fácilmente a la cámara del príncipe Felipe. Y es que además de ser gentilhombre de la Cámara del Rey Felipe II a partir de 1580, el acceso al príncipe a partir de 1592 viene facilitado porque los antepasados de Francisco de Sandoval y Rojas fueron cuidadores y regidores de cámaras tan reseñables como la de Juana I de Castilla o del príncipe Carlos de Austria, haciendo buenos servicios a la Corona en el desempeño de estos cargos. Otro de los cargos más importantes que está mal ejecutado es el de “Capitán General de toda la Caballería de estos reinos” que a partir de 1603 permitió a Lerma tener un pequeño ejército disponible y a sus órdenes durante buena parte del año sin que ello supusiera gasto alguno para el valido.

Por otro lado, para ser una novela que ocupa la mayoría de sus páginas a explicar el encumbramiento de Francisco de Sandoval y Rojas, se centra demasiado en las gracias que este personaje tiene que hacerle al rey para poder acceder al poder, sin embargo nada se dice de la inmensa labor de descrédito que acompañó a los méritos del entonces marqués para desbancar del poder a los que lo habían ostentado en los últimos tiempos de Felipe II. Este es uno de los puntos que más podrían ayudar a entender la labor de Francisco, que fue más allá de cuatro carantoñas, fiestas privadas y cacerías. Públicamente, mediante panfletos y tratados, sobre todo anónimos, se fue vendiendo que la gran ruina de la monarquía fue la de la Gran Estrategia de Felipe II y, por tanto, la acción política más importante del valido sería la de conseguir pacificar los distintos frentes bélicos que tenía abiertos la monarquía.

Otra de las carencias es que, aunque se explique muy bien la labor de consolidación del poder que lleva a cabo Francisco a partir de relaciones clientelares, dádivas y nepotismo, nada se dice de uno de los mecanismos más usados para mantener y aumentar el poder de las familias aristocráticas en el Antiguo Régimen: el matrimonio de las hijas. Además de Cristobal y Diego, el duque tuvo tres hijas: Catalina, Juana y Francisca, que casaron con miembros tan reseñables como Pedro Fernández de Castro (VII conde de Lemos), Manuel Pérez de Guzmán (VI conde de Niebla y VII duque de Medina Sidonia) y Diego López de Zúñiga Avellaneda (VII conde de Miranda y II duque de Peñaranda) respectivamente. Sin embargo, poco o nada se habla de esta parte de la familia que, como podéis ver, fue fundamental para afianzar los lazos de poder y perpetuar el linaje de los Sandoval.

Además de todo lo que no me ha gustado de la novela y de la buena elaboración de esa red clientelar de la que hablaba en el párrafo anterior, la novela tiene algunos puntos muy positivos. Uno de ellos es las distintas tramas y caídas sucesivas de los ministros de confianza de Lerma como Pedro Franqueza y Rodrigo Calderón sobre todo a partir de 1607. Otro es el conocimiento básico que te puede aportar la novela de cómo funcionaban las relaciones internacionales de la Monarquía Hispánica, a partir de las embajadas en Francia, Inglaterra o los Estados Vaticanos. También está muy bien apuntado la labor de mecenas que Francisco de Sandoval y Rojas comienza a tener casi desde que asciende y consolida el poder en la corte, que se materializó en la financiación y compra de obras de arte, y en la construcción de ermitas y templos religiosos entre otras cosas. Quizá otro de los puntos fuertes sea la personalización del problema morisco en la figura de Pedro Cano, a partir del cual se pueden entender muy bien los motivos de la movilidad y la concentración de este colectivo en ciertos puntos de la Península Ibérica, como por ejemplo en los territorios valencianos. Las dos últimas consideraciones se refieren a decisiones acertadas que ha tomado el autor, una de ellas es sin duda el corte existente entre el año 1612 y la muerte del cardenal-duque, y otro la puesta en disposición de una lista detallada de personajes al final del libro que puede ayudar al correcto seguimiento de la lectura en algunas ocasiones.

Valoración

El trono de barro: Jaque al duque de Lerma tiene cosas positivas y de su lectura podemos extraer algunos conocimientos útiles, sin embargo no es un libro que recomendaría, ni por forma ni por contenido, ya que además de que la edición está poco cuidada, las carencias narrativas y los aparentemente insuficientes conocimientos de la época nublan una novela a la que se podía haber sacado mucho más jugo y sobre la que personalmente tenía muy buenas expectativas.

Bibliografía

ALVAR EZQUERRA, A., El duque de Lerma: corrupción y desmoralización en la España del siglo XVII, Madrid: La esfera de los libros, 2010.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Reseña: Europa ante el espejo (Josep Fontana)

La construcción sociopolítica, cultural y religiosa de lo que hoy reconocemos como Europa o “lo europeo” es fruto de un complejo y largo proceso. Tanto desde los libros como las aulas nos gusta ver el origen de esta construcción en el mundo grecorromano, desde donde se suele trazar una línea ascendente hasta el presente basándonos en una serie de evoluciones y mejoras técnicas que nos han permitido avanzar. Sin embargo esta visión progresiva de la historia se ha ido agotando gracias a publicaciones como la que hoy os reseñamos.

Europa ante el espejo es un libro breve (poco menos de 200 páginas), en el que se aborda la construcción de Europa a partir del reflejo que le han ido proporcionando a lo largo de la historia una serie de espejos deformantes, compuestos por el reflejo de aquellos “otros” que en cada etapa de la historia se han considerado la antítesis de lo civilizado. La división interna de esta obra dedicará un capítulo a cada uno de estos espejos.

El primer capítulo se titula “el espejo del bárbaro” y en él nos muestra cómo el concepto de lo griego primero y de lo romano después, se fue construyendo de forma paralela al de bárbaro. En él se nos muestra como frente a lo griego se situaba lo persa, frente a las libertades y pensamientos griegos, el despotismo político y cultural del persa.

En el segundo capítulo, “el espejo cristiano”, analiza el uso de la religión y la legitimación del poder en el Imperio Romano, explicando el paso de las tensiones con los grupos cristianos de los siglos I-III d. C. a la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio y su dotación de los recursos para que fueran una de las estructuras del poder frente al paganismo y las distintas corrientes existentes dentro del cristianismo.

En “el espejo feudal” (tercer capítulo) se trata con cierto escepticismo la caída del Imperio Romano en manos de los pueblos germánicos, ya que el Imperio Romano de Oriente seguiría existiendo mil años más y, dentro de los territorios del Imperio Romano de Occidente, se tendió a no cambiar las estructuras que habían regido el imperio hasta entonces, con mayor o menor éxito. En este cambio siguió teniendo un papel muy importante el cristianismo como aglutinador y legitimador del poder. Es especialmente interesante, ya que busca romper con el pensamiento de que la caída del Imperio Romano supone una catástrofe, y muestra este pensamiento como el fruto de un discurso moderno que ha dejado su impronta en la identidad europea.

Los capítulos cuatro y cinco, “el espejo del diablo” y “el espejo rústico”, se profundiza en la construcción de estos reinos germánicos occidentales frente a las creencias y las culturas populares durante la Baja Edad Media. La alteridad de estas sociedades eran la herejía (cátaros, bogomilos, valdenses), el islam y las expresiones culturales que, aunque en el siglo XVI se empezarán a diferenciar, hasta entonces formaban parte de una cultura en la que participaban todos los estamentos sociales.

“El espejo cortés” (sexto capítulo) vendrá a reforzar esa crítica y cierto desprecio hacia la cultura popular, consecuencia de la creación de una cultura de élite seguida por los estamentos con mayor poder adquisitivo. La cultura del libro, la caballería, la ciencia, la moda, los bailes cortesanos y la religión oficial, frente a la superstición, el carnaval y las creencias marginales como el judaísmo o el islam.

El capítulo séptimo está dedicado al encuentro entre lo europeo y lo indígena o salvaje. En él se explica cómo el recién descubierto salvaje es ese otro al que lo europeos querrán domesticar en su pretendida superioridad cultural y religiosa.

El capítulo octavo corresponde una crítica precisamente a la idea del progreso que hemos expresado en las primeras líneas de esta reseña, y que se justifica a partir de esa superioridad técnica que permite a Europa ser la potencia principal durante los siglos XVI-XX. Es en la creencia en el progreso a partir del cual se generan una serie de modelos de Estado a la europea que se deben seguir para mejorar todos y cada uno de los territorios del mundo. El pasar del campo a la industria, del comercio local al ideal del libre comercio.

El penúltimo capítulo, “el espejo del vulgo”, habla en primer lugar de la construcción del “Estado Moderno” y como consecuencia de este, el "Estado-Nación" con las revoluciones de masas y la aparición de los gobiernos representativos. También dedica algunas líneas al nazismo y a la creencia casi racista soslayada de la superioridad de la cultura occidental.

“Fuera de la galería de los espejos” es el último capítulo que a modo de conclusión reflexiona sobre la deriva de estos reflejos y el papel general que han tenido estos espejos deformantes en lo que hoy conocemos como Europa. Una Europa que según el autor se ha empeñado en ir levantando muros hacia sus alteridades, que da la espalda a la inmigración y que se mira el ombligo, y donde termina diciendo que este hermetismo es lo que puede llevarla a la disolución.

Lo imprescindible de entender en este libro es captar que la existencia de puntos de inflexión de fechas y actos concretos que se estudia en algunos manuales y libros de texto de historia es una invención. Además de que es preciso entender los cambios en la historia como una confluencia de multitud de factores, no solo políticos o económicos, también sociales, religiosos, culturales, militares, etc. Es necesario aprender a huir de la mitificación de los grandes hitos y las grandes figuras históricas para comenzar a comprender la complejidad de los distintos procesos que han protagonizado la deriva histórica, que no siempre fue a mejor porque el mundo no funciona ni ha funcionado nunca de manera lineal y progresiva.


Por ello el libro de Josep Fontana me parece fundamental para todo aquel que quiera iniciarse en hacer historia, partiendo de una base que nos ayude a comprender de una forma más cercana las distintas realidades, historias y verdades que existen y que han dejado una huella en la ciencia occidental que tardará en irse, si es que algún día lo hace.


Referencia completa de la obra: FONTANA, J. Europa ante el espejo, Barcelona: Crítica, 2010.


jueves, 26 de mayo de 2016

Los Tudor: análisis histórico y crítico de la serie

- Creada por Michael Hirst
- 4 Temporadas, 38 episodios
- 1 hora por capítulo aprox.
- Periodo de emisión: abril 2007 - junio 2010
- Rodada en Irlanda

Las series de televisión de corte histórico han vuelto a ponerse de moda y no queríamos dejar pasar la oportunidad de recomendar una de nuestras favoritas, que aunque ya tiene algunos años, es de gran calidad. Los Tudor (The Tudors en versión original) ha sido una de las series históricas más famosas emitidas en televisión. En España su última temporada fue emitida en 2011, y durante todo el recorrido la serie contó con altos índices de audiencia. 


Basada en el reinado del monarca Enrique VIII , la serie trata de desmontar cada trama que rodeaba al rey y a su entorno: intrigas, matrimonios, infidelidades, pactos, ejecuciones...

El elenco de actores es magnífico: destacar la presencia de Sam Neil (protagonista de Jurassic Park) en el papel del Cardenal Wolsey y de Natalie Dormer, actriz más que conocida por todos por su papel de Margaery Tyrrell en Juego de Tronos o Cressida en Los Juegos del Hambre, representando en esta ocasión a la muy célebre Ana Bolena. Como protagonista nos encontramos con Jonathan Rhys-Meyers, interpretando a Enrique VIII de una forma excepcional, aunque el actor no tenga nada en común con el supuesto aspecto que tendría en realidad Enrique VIII según los testimonios artísticos (aunque en realidad, puede decirse que con casi ningún personaje existe un parecido estricto).


A la izquierda, el retrato de Enrique VIII realizado por Hans Holbein el Joven. A la derecha, Enrique VIII en la serie.





Un aspecto que llamó nuestra atención al ver la serie fue la vestimenta de los personajes, muy cuidada y rica. Muchos de ellos llevan atuendos similares a los que aparecen en las pinturas. Los ejemplos de Tomás Moro y Ana Bolena son muy claros:


Otro punto a destacar, esta vez como algo negativo, es la baja calidad de las panorámicas de los escenarios en los que se dará la escena. Los castillos en muchas ocasiones están hechos por ordenador de una forma más que descarada, y esto le quita algo de prestancia a la serie. 

Desde el punto de vista histórico la serie tiene aspectos positivos y negativos, como todas las de este tipo. Sin embargo, si vemos la serie en su totalidad, los aspectos positivos se nos antojan más numerosos y provechosos.

Una de las cosas que mejor se percibe en la serie es el ambiente general tanto dentro de la corte, del reino y también fuera de él. La historia y la serie se desarrollan en un momento intelectual muy específico en el que humanistas como Erasmo de Rotterdam o el mismo Tomás Moro están haciendo públicas nuevas ideas y perspectivas de muchos aspectos sociales, religiosos y políticos. Además estos conocimientos no se están quedando en manos de pocas personas, sino que gracias a la imprenta, se difunde de forma rápida, sobre todo por las cortes. En este sentido se ve cómo Enrique VIII es un monarca preocupado por cultivarse intelectualmente (quizá de forma algo exagerada) y lee todo lo que cae en sus manos tanto de autores contemporáneos como clásicos, rodeándose de una corte en gran parte preocupada como él de las nuevas publicaciones e ideas de los humanistas.

A lo anterior hay que añadir el contexto religioso, ya que en toda Europa están estallando guerras de religión entre católicos y reformados, hecho que no solo va a influir en la diplomacia, sino también en la circulación de personas y de ideas de un lugar a otro en busca de protección. Este aspecto también queda retratado de puntillas en la serie, sobre todo a partir de la ruptura del monarca con el papado.

Como hemos dicho la diplomacia forma parte esencial de la serie, donde se puede apreciar perfectamente cómo Enrique hace y deshace pactos tanto con Francisco I de Francia como con Carlos I de España, con sus correspondientes enlaces matrimoniales de los que participaban sobre todo las hijas e hijos de los diferentes monarcas, pero que también podían incluir las hermanas o las primas de estos. Los matrimonios de conveniencia eran uno de los actos más frecuentes de las relaciones internacionales de la Edad Moderna, eran la garantía de cumplimiento de los acuerdos, aunque tal y como se puede apreciar en la serie, estos acuerdos eran francamente débiles en muchas ocasiones.

Enrique VIII con su tercera esposa, Jane Seymour

También como parte de ese trasfondo que envuelve la serie están las revueltas ciudadanas derivadas de la confusión y la ambigüedad política que caracterizó el reinado de Enrique VIII y su establecimiento de la Iglesia Anglicana como una Iglesia de Estado. Estas revueltas son especialmente protagonistas en la tercera y principios de la cuarta temporada.

El reflejo del carácter del monarca y su paulatino empeoramiento es uno de los logros de la serie. Además de su relación con las diferentes mujeres que tanto influirán tanto en su personalidad como en sus decisiones políticas, y que siempre parecen responder simultáneamente a sus caprichos y sus aspiraciones públicas.

El último punto que nos gustaría destacar es la magnífica forma en la que se retrata la manera en que Thomas Cromwell, como canciller inclinado a la Reforma, pretende influir en todas las capas sociales mediante la financiación y puesta en escena de obras de teatro de características muy particulares. Estas obras habitualmente contenían una crítica feroz a las instituciones eclesiásticas, a su corrupción y a su entrega por entero a la lascivia, la usura y la pomposidad, alejados del mensaje que ellos mismos predicaban. En la serie se pueden ver representaciones de obras muy parecidas a las de autores como John Bale (por ejemplo King Johan, Albion Knight o The Three Laws) o de Nicholas Udall (como Jacob and Essau), con continuas referencias al Papa (con figuras como la Prostituta de Babilonia) y al clero en general, a la Monarquía Hispánica (exponente de lo católico) y a los propios monarcas (normalmente alabando su buen hacer).

Por su parte, los aspectos más negativos que hemos encontrado en la serie son por ejemplo la continua identificación de lo español como lo católico, corrupto, idólatra y fanático, representado por la reina Catalina primero y después por su hija María (más conocida a posteriori como Bloody Mary o María la sanguinaria); además del desenlace incompleto y descuidado de algunas tramas como la referente a la hermana del rey (que en realidad mezclan la historia de las dos hermanas de Enrique en solo una).


María Tudor, posteriormente conocida como María la Sanguinaria

El último de estos puntos negativos, es la falta de rigor histórico en detalles como las ejecuciones de personas notables, las cuales no se llevaban a cabo en público, sino en una torre privada, o la aparición de los papas en San Pedro del Vaticano, cuando en realidad esta basílica no se terminó hasta 1626. Aunque esto es ponerse algo quisquilloso y si tuviéramos que comentar todos los pequeños fallos que hemos encontrado la reseña sería excesivamente larga y tampoco se trata de eso.

No podríamos concluir sin nuestra particular recomendación de esta serie, ya que no solo es históricamente aceptable, sino que además resulta muy entretenida e interesante de ver.

Bibliografía

Álvarez Recio, L. Rameras de Babilonia, Salamanca: Universidad de Salamanca, 2006.

Imágenes

Enrique VIII pintura
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/8a/Hans_Holbein_d._J._074.jpg/260px-Hans_Holbein_d._J._074.jpg

Enrique serie
https://theinquisitiveloon.files.wordpress.com/2012/12/the-tudors-henry-viii.jpg

Ana Bolena serie
http://st-listas.20minutos.es/images/2010-09/253608/2680252_640px.jpg?1317404126

Ana Bolena pintura
https://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Bolena#/media/File:Anneboleyn2.jpgTomás Moro pintura

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d2/Hans_Holbein,_the_Younger_-_Sir_Thomas_More_-_Google_Art_Project.jpg/245px-Hans_Holbein,_the_Younger_-_Sir_Thomas_More_-_Google_Art_Project.jpgTomas Moro serie
https://monsieurdevillefort.files.wordpress.com/2010/08/thomas-more1.jpg

Enrique VIII con Jane Seymour:
http://www.elcinedeloqueyotediga.net/wp-content/uploads/2009/10/CineenserieLosTudorTemporada301.jpg

María Tudor: 
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Sobre los autores:

Natalia Avilés

Graduada en Geografía e Historia por la Universidad Pablo de Olavide, promoción 2011-2015. Durante estos años incrementa su afición por el conocimiento de la Historia de las Religiones, centrándose especialmente en judaísmo y cristianismo. Realiza al final de este ciclo un Trabajo de Fin de Grado sobre hermandades de penitencia, gloria y sacramentales de la ciudad de Sevilla en el siglo XVI, siendo en éste muy protagonista la cultura popular. Actualmente cursa el Máster en Religiones y Sociedades, organizado por la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad Internacional de Andalucía.


Jonatán Orozco Cruz
Graduado en Geografía e Historia por la Universidad Pablo de Olavide, promoción 2011-2015; años en los que desarrolló su interés en las redes, los agentes y los productos en circulación por los circuitos de la Monarquía Hispánica entre los siglos XV-XVIII, conocimientos que se materializaron en el Trabajo Fin de Grado titulado: "La revisión de una alianza: Génova y la Monarquía Hispánica tras la crisis de 1640 (1648-1656)". Además, muestra interés por la historia cultural, militar y de género. Actualmente cursa el Máster en Religiones y Sociedades, organizado por la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad Internacional de Andalucía.



jueves, 18 de febrero de 2016

Reseña: Un lugar llamado libertad (Ken Follet)

Un lugar llamado libertad es una novela histórica que apenas llega a las 400 páginas, muy fácil y rápida de leer, ya que su ritmo interior es muy acelerado, debido a que se aleja de las descripciones que lo caracterizan en sus novelas más famosas, es decir, la saga de los Pilares de la Tierra. La novela está ambientada en el Imperio Británico del siglo XVIII, aunque Ken Follet no es tan preciso con las fechas como en otras obras, podemos acotar la historia desde el inicio de la segunda mitad del siglo hasta los momentos previos de la Declaración de Independencia de las Trece Colonias Americanas (1776).

La novela tiene una cantidad enorme de personajes, sin embargo toda la historia girará en torno a Malachi MacAsh, miembro de una humilde familia de mineros escocesa, Lizzie Hallim, hija de una familia adinerada venida a menos, y la familia Jamisson, familia de terratenientes y negociantes que atesoran las minas de carbón más productivas de Escocia y diversos territorios a lo largo y ancho de todo el Imperio Británico.

Los escenarios en los que se desarrolla se corresponden con las distintas partes en las que el autor ha querido dividir el libro. Así, la primera parte acontece en Escocia, la segunda parte en Londres y la tercera (y última) en la Virginia colonial.

Ken Follet continúa con sus temáticas más típicas (amor, guerra, venganza) envuelto en un ambiente muy particular, en el que las ideas de libertad y la lucha por los derechos de clase e individuales pululaban en un imperio cuyo discurso predicaba la defensa de dichas libertades por un lado y por otro fortalecía de manera consciente las viejas estructuras económicas, políticas y sociales.

¿Qué podemos encontrar de histórico en la novela?

En esta obra, como en otras del mismo autor, se nos ofrece un trasfondo histórico muy bien documentado. Aunque quizá el tiempo que transcurre en los viajes pudiera ser más preciso y estar escrito de manera más clara, los distintos ambientes en los que transcurre la historia me parecen muy acertados.

A partir de su lectura el lector percibirá estar en una época enrarecida, llena de intereses y personalidades de distinto tipo en constante tensión. En la novela se tratan temas como el derecho a huelga, la independencia del individuo frente al terrateniente, la represión de las autoridades ante las nuevas ideas, los métodos usados para asfixiar los motines y los usados para aguantar, las luchas por salarios y horarios dignos de trabajo, entre otras muchas cuestiones.

En la primera parte del libro, el autor nos sumerge en el mundo de las minas de carbón escocesas, tan fundamentales en los primeros momentos de la Revolución Industrial. Nos habla de cómo se trabajaba, de las distintas funciones que cada persona tenía dentro de una mina, de los horarios y la vida que podían llevar tanto los mineros como los propios terratenientes.

La segunda parte, desarrollada en Londres presta mayor atención a la circulación de las ideas que he mencionado antes, sobre todo, la libertad y los derechos de los trabajadores. Se presencia casi de casualidad los distintos juicios a John Wilkes, un parlamentario inglés que comenzaba a cuestionar el sistema electoral a la Cámara de los Comunes y el poder de esta cámara.

Por último en la parte ambientada en Virginia se puede observar el trabajo y la vida tanto de los terratenientes que buscaban explotar las nuevas y amplias tierras como de los esclavos, base fundamental de la sociedad colonial del momento. También se muestran las ideas que iban a servir como detonante de la Revolución Americana y de la Declaración de Independencia (1776) de las Trece Colonias, tanto en distintos diálogos entre señores locales como en las tensiones ocasionadas por la presión que ejercía la metrópolis sobre estos territorios. Por tanto se habla de personajes como Benjamín Franklin, George Washington, Thomas Jeffersson, y otros nombres normalmente protagonistas cuando se trata de la Revolución Americana.

Valoración

Un lugar llamado libertad es un buen libro, muy entretenido y bien ambientado. Sin embargo, este tipo de novelas debemos leerlas prestando muchísima atención a su contenido, sus fechas, su ambiente, sus descripciones y sus personajes, tratando de extraer de ellas lo histórico y discernirlo de lo añadido por el autor. En ningún momento lo tratado en estas historias se puede tomar como una verdad histórica.


Teniendo en cuenta estas premisas, estoy seguro que a cualquier persona que le guste la historia y que sepa un poco de la época en la que está ambientada el libro le gustará. El punto más positivo de esta novela es que puedes insertarte en el contexto de las revoluciones industrial y liberal, de manera fácil y sin muchos errores, algo que desgraciadamente no es demasiado común en este tipo de obras.

martes, 29 de diciembre de 2015

Bibliografía: Manuales básicos.

A la hora de estudiar cualquier periodo histórico del que quizá no sepamos tanto como creemos, lo mejor es hacerse con un buen manual de dicho periodo que estudie sus líneas generales. En este artículo vamos a dividirlos por edades ya que es la forma tradicional de titular los distintos manuales y la más fácil para contextualizar lo que queremos estudiar.

Empezamos por un manual de prehistoria:
  • Leroi-Gourhan, A. La prehistoria en el mundo. Madrid: Akal, 2002.
Para Historia Antigua:
  • Para Grecia y Roma: Barceló, P. Breve historia de Grecia y Roma. Madrid: Alianza Editorial, 2007.
  • General: Bravo, G. Historia del mundo antiguo. Madrid: Alianza Editorial, 2008.
Para Historia Medieval:
  • García de Cortazar, J. A. y Sesma Muñoz, J. A. Manual de Historia Medieval. Madrid: Alianza Editorial, 2008.
Para Historia Moderna:
  • Europa: Floristán, A. (Coord.). Historia Moderna Universal. Barcelona: Ariel, 2015.
  • Europa, Atlántico y Pacífico: Bennassar, B. Historia Moderna. Madrid: Akal, 2010. 
Para Historia de América:
  • Bethell, L. Historia de América Latina. Madrid, Crítica, 2003.
  • Halperin Donghi, T. Historia Contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial, 2004.

Para Historia Contemporánea:
  • Villares, R. y Bahamonde, A. El mundo contemporáneo siglos XIX y XX. Madrid: Taurus, 2001.
Hemos de recordar que los manuales sólo nos sirven a la hora de resolver dudas generales o contextualizar lo que queremos estudiar, nunca responderán a un estudio profundo de los distintos temas. Para ello, en cambio, podemos irnos a las bibliografías que en muchos casos se encuentran al final de cada capítulo, donde encontraremos libros que tratan temas más específicos.

Esperamos que os guste esta sección y que estos manuales os sean de mucha utilidad.