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martes, 4 de abril de 2017

La aplicación de los SIG a la Historia

Los SIG (Sistemas de Información Geográfica) o GIS (Geographic Information System) son las siglas que hacen referencia a una “tecnología de la información que almacena, analiza y posibilita la visualización de datos espaciales y no espaciales” (Parker 1988).

A su vez, bajo estos mismos términos se hace referencia tanto a la disciplina, como definíamos anteriormente, como a su vertiente como proyecto (cada una de las realizaciones prácticas o implementaciones técnicas de las disciplinas SIG: ejemplo SIG arqueológicos), o bien al software haciendo referencia al programa o conjunto de programas que posibilitan desarrollar esta disciplina e implementar los proyectos correspondientes; distinguiéndose de este modo entre los SIG propietario, SIG libres o los SIG de una u otra casa comercial.

En cuanto a los componentes de un proyecto SIG digamos que es fundamental la presencia del: Hardware, software, el personal especializado y los datos, tal y como podemos observar en la imagen inferior:


Durante décadas, los SIG se han aplicado exclusivamente a la logística militar, a los problemas de gestión territorial, a cuestiones medioambientales y directamente relacionadas con las ciencias de la Tierra como es el caso de la geografía o la geología. No obstante, recientemente se han incorporado al campo de las humanidades para no marcharse por la multitud de posibilidades  y enfoques novedosos que aportan, como veremos a lo largo del artículo.

La Historia como disciplina humanística se encarga del estudio de los sujetos, sus mentalidades, sus formas de interactuar con el mundo, los fenómenos que protagonizan, los objetos que producen y las pautas de consumo dadas en comunidades imaginadas nacidas mediante la convergencia de diversos factores. Fruto de la interacción de los componentes anteriores se generan eventos, conflictos, objetos y nuevas realidades que se han producido en un espacio y tiempo determinado, que en muchos casos pueden ser georreferenciados y ubicados mediante un sistema de coordenadas.

En estos casos, las tecnologías de la información geográfica tienen mucho que ofrecer a las investigaciones históricas, ya que nos abren nuevas perspectivas de conocimiento, nos hace generarnos nuevas preguntas, nos plantea la aplicación de diferentes metodologías de análisis y nos suele revelar nuevos datos que sin el uso de los SIG permanecerían invisibles o no serían tan obvios de sacar a modo de conclusión, es decir, “explicitan lo implícito de los datos”.

 En este sentido cabe señalar que los SIG permiten la modelización matemática de las relaciones espaciales, incluyendo el análisis de redes, la regresión espacial, la determinación de caminos óptimos y otras formas de análisis espacio temporales que pueden ser muy valiosas para los estudios humanísticos. Favoreciendo la interdisciplinariedad y posibilitando nuevas formas de trabajo en contextos más innovadores y amplios.

Un ejemplo claro de la integración de los SIG a la Historia lo encontramos en el proyecto DynCoopNet, en el que se pretende responder a cuestiones acerca de la evolución de la cooperación de las “redes comerciales auto-organizadas” de la primera Edad Global.


En él se emplean los SIG para realizar diferentes análisis, como apreciamos en la siguiente tabla:

Tipo de Análisis
Contenido
Análisis de procesos evolutivos a lo largo del tiempo de las redes del sistema.
-Modo de organización espacial de las redes colaborativas.
-Modelos de cooperación entre agentes     (relaciones de confianza, parentesco, reputación, proximidad geográfica, etc).
Identificación  de las áreas del sistema que presentan mayor conectividad, e importancia de las diferentes zonas económicas en el conjunto del sistema.
-Volumen comercial por puertos.
-Distribución de agentes emisores-receptores en las relaciones epistolares.
-Etc.
Análisis de mercados y su evolución histórica.
-Se comprueban las diferencias espaciales. -Los métodos de las redes de mercaderes para asegurarse las vías de intercambio (rutas).
-El establecimiento de jerarquías financieras para las a la articulación de redes mercantiles.


Digamos que en el proyecto planteado se ha superado el análisis de redes y se ha potenciado la linealidad de la producción cartográfica tradicional, ya que se ha incluido la capacidad de los SIG para trabajar con varias capas de información que se pueden superponer dando cabida a realidades complejas y nuevas interpretaciones.

A continuación, exponemos un ejemplo gráfico del empleo de los SIG en la historia. En este supuesto caso podemos observar como una red mercantil de carácter local (A) ha sido dotada de dimensión espacial y se ha puesto en contacto con otras de su misma zona para ver si hay o no convergencia entre las mismas, ver su extensión, el número de nodos, cuál es su núcleo, zonas de influencia, etc. Incluso se han señalado mediante un cuadrado los almacenes de la ciudad y mediante círculos las residencias de los miembros de la red mercantil, así como el puerto principal de la ciudad en un pentágono morado.


Al realizar este proceso asistimos a la conversión de una “red plana” que pasa de indicar apenas la centralidad de un sistema y el número de nodos, a una “red dimensional” en la que convergen múltiples atributos como: la ubicación espacial de los nodos y su extensión geográfica, zonas de influencia, propiedad de los almacenes de la ciudad, etc. Además, se pone en relación con redes adyacentes, factor último que juega un papel fundamental en el desarrollo de la comunidad u objeto de estudio.

Para concluir, cabe mencionar que cada vez un mayor número de historiadores se muestra interesado en el uso de los SIG, debido a que ofrecen un gran potencial para el análisis y la representación de sistemas complejos. Éstos son casi siempre dinámicos, no lineales y demandan el manejo de multitud de variables al mismo tiempo para ser tratados y comprendidos.


BIBLIOGRAFÍA

Isabel Del Bosque González, Carlos Fernández Freire, Lourdes Martín-Forero Morente, and Esther Pérez Asensio. Los Sistemas de Información Geográfica y la Investigación en Ciencias Humanas y Sociales. Madrid: CSIC, 2012.

Gutiérrez Puebla, Javier. Sistemas d Información Geográfica. Madrid: Síntesis, 2000.

Santos Preciado, Jose Miguel. Los SIG raster en el campo medioambiental y territorial. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2010.

Networks provide happiness, “Recursos indispensables de Análisis de Redes”. http://networksprovidehappiness.com/recursos-analisis-de-redes/ (Consultado el 1-04-2017).

IMÁGENES
Imagen 1, Componentes de un  SIG: https://es.slideshare.net/sigcredia/presentacion-sig
Imagen 2, DynCoonet Project:  http://www.dyncoopnet-pt.org/

  

SOBRE EL AUTOR

Fran Gómez

Graduado en Geografía e Historia por la Universidad Pablo de Olavide, promoción 2012-2016. Periodo en el que desarrolló su interés en la violencia, redes de comercio y nodos de comunicación de la Monarquía Hispánica en Oriente durante la Edad Moderna. Su Trabajo Fin de grado, titulado “La masacre de los sangleyes en el contexto de la imprenta sevillana”, estuvo estrechamente relacionado con estos asuntos. Además, muestra interés por la historia militar, las catástrofes naturales en la historia y la archivística. Actualmente, está matriculado en el Máster en Historia y Humanidades Digitales, organizado por la Universidad Pablo de Olavide.

martes, 19 de abril de 2016

Herramientas científicas: Introducción a Mendeley Desktop

Todo científico debe tener presente los nuevos portales y plataformas que recopilan, categorizan y referencian artículos de revistas, capítulos de libros, actas de congresos y bases de datos, gracias a las cuales los investigadores podemos acceder a una enorme cantidad de información de calidad allá donde estemos.

Sin embargo, en cuanto empezamos a usar este tipo de portales y a descargar archivos en PDF, pronto nos damos cuenta de que estamos acumulando una cantidad de información que se pierde entre nuestras carpetas de descargas y que probablemente terminaremos buscando y descargando de nuevo ante la dificultad de encontrarlos una vez descargados si no somos organizados. Incluso si lo somos y comenzamos a guardar todos nuestros artículos en carpetas, perderemos tiempo en buscar cuál es el que realmente nos interesa.

Para nuestra suerte, desde 2007 existe Mendeley Desktop, una aplicación gratuita que nos ayuda a organizar, leer, anotar y resumir nuestros PDFs, de modo que nuestro tiempo dedicado a las lecturas sea más eficiente.



En Mendeley Desktop podemos añadir nuestros PDFs arrastrándolos a su pantalla principal y a partir de este momento debemos completar la descripción que el propio programa automáticamente nos hace de la mayoría de nuestros archivos, poniendo el autor, editorial, ciudad de publicación y páginas como elementos mínimos que luego nos servirán para citarlos. Además de estas categorías podemos añadir un resumen propio del artículo una vez lo hayamos leído, o palabras claves que nos ayuden a encontrarlo cuando queramos leer o releer sobre un tema en concreto. Para esto último la aplicación incluye un buscador interno que no solo identificará nuestras palabras claves, sino también palabras dentro de los mismos PDFs, por tanto encontrar el artículo o capítulo de libro que nos interesa es cuestión de minutos o incluso de segundos.

Por supuesto para esto es necesario un poco de esfuerzo por nuestra parte, ya que deberemos preocuparnos de rellenar correctamente cada una de las casillas que el mismo programa nos sugiere. Aunque en muchas ocasiones, como ya he mencionado, el mismo programa rellenará algunos de estos criterios en base a la información que le proporciona el propio archivo, hay que revisarlo siempre por si el programa se ha equivocado y corregirlo.



Una vez hecho esto tendremos organizados nuestros archivos independientemente de la carpeta en la que estén estos archivos y del nombre que tengan. Pero, Mendeley Desktop no sólo sirve para organizar, sino también para leer y anotar nuestros documentos, además si cerramos el archivo o el programa y los volvemos a abrir el documento se abrirá por donde lo dejamos. Otro punto positivo es que cuando estemos redactando nuestros artículos o trabajos podemos exportar las citas bibliográficas de los distintos archivos desde el mismo programa a un procesador de texto como Word solo con un par de clicks, por lo que no tendremos que estar pendientes constantemente de un modelo de citas, si el que nos facilita Mendeley nos gusta.



Lo último que me gustaría mencionar en esta introducción al programa es su aplicación online paralela, la cual nos permite trabajar con cientos de miles de referencias bibliográficas online mediante la creación de una cuenta gratuita en la web del mismo programa. Aunque quizá podríamos hablar de la multiplicidad de usos que tiene esta faceta online de Mendeley en otra ocasión, ya que ofrece posibilidades de trabajos muy interesantes.

Puede que el trabajo que supone organizar nuestros PDFs en Mendeley Desktop parezca a priori una tarea tediosa, y así resulta si has descubierto esta aplicación cuando ya tienes una gran cantidad de documentos. Por ello, es recomendable que el estudiante o investigador comienza a usar este tipo de programa cuanto antes, de forma que la organización sea más paulatina y casi sin esfuerzo terminemos nuestros años de formación con una buena cantidad de información dentro del programa sin apenas darnos cuenta. De todas formas, si eres de los que has empezado tarde, te recomiendo que lo hagas poco a poco y verás como a la larga facilita mucho las cosas.