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martes, 21 de febrero de 2017

La doncella de Orleans: Juana de Arco y la unificación de Francia


Joan of Arc.Dante Gabriel Rossetti (1882)

La figura de Juana de Arco permanece latente en el imaginario colectivo francés, aun cuando su efigie no sólo se define como representativa del nacionalismo galo, sino también de libertad, valor, fe y feminismo. A fecha de hoy, 21 de febrero de 1431, un tribunal inglés iniciaba los juicios contra la Doncella de Orleans, La Poucelle, que se prolongarían hasta su muerte en la hoguera bajo el título de hereje, blasfema y apóstata. Pero, pese a todo, el tiempo ha hecho de Juana de Arco un personaje de talla nacional en torno al que crecen las leyendas sobre sus hazañas y, con ello, la devoción hacia su figura.

Jeanne d'Arc nació en el pequeño pueblo de Domrémy el 6 de enero de 1412, en el seno de una familia campesina. Jacques Darc e Isabelle Romée, sus padres, acostumbraron a la muchacha desde bien temprano a las labores que correspondían al mantenimiento de la granja. Así fue cuando, un día en el que Juana cuidaba del rebaño, se vio acompañada de las voces del arcángel San Miguel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía. Según declaraba, «yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios», y hasta tres veces hubo de sentirla hasta que vio desaparecer su miedo y pudo reconocer alas santas y al arcángel, a cuyos llamados respondía con un profundo miedo yrespeto que llegaría a complicar sus confesiones años después. Las voces se sucedieron en más ocasiones, hasta que finalmente aconteció el mensaje clave en la historia de Juana de Arco: «Me decía que yo levantaría el asedio de Orleans». Por voluntad de Dios, Juana habría de luchar por defender el trono de Carlos VII contra una alianza entre Inglaterra y los territorios franceses del norte, quienes habían tomado enclaves importantes como el de Orleans.

El asedio de Orleans comenzó en octubre de 1428, en el corazón de un turbulento contexto donde la monarquía hallaba constantes conflictos internos con ciertas regiones francesas, añadido a la cruenta y larga serie de contiendas contra Inglaterra que se perpetuaba desde 1337, la Guerra de los Cien Años, iniciada el inglés Eduardo III reclamó la corona de Francia a Felipe VI. En los tiempos de Juana, las operaciones militares resultaban más favorables para el bando inglés, que dominaba entonces la mitad norte del país galo. Orleans se encontraba ya sitiada y con sus aliados de Borgoña llegó hasta la zona donde se ubicaba el pueblecito de Domrémy.

La situación había hallado aún más complicaciones tras las consecuencias del Tratado de Troyes, firmado en 1420: un propósito de finalizar la Guerra de los Cien Años entre los reyes Enrique V y Carlos VI, por el cual el rey inglés heredaría el trono francés en cuanto su por entonces dueño muriera. Pero, al fallecer ambos regentes con apenas dos meses de diferencia, el heredero al trono habría de suponerse que era el hijo del rey inglés, Enrique V, si bien el retoño de Carlos VI decidió igualmente asumir el control de los restantes territorios franceses que aún no pertenecían a Inglaterra.

La revelación de Juana de Arco llegó a oídos del delfín de Francia cuando la chiquilla contaba con apenas diecisiete años, en el 1429. Un año antes, Juana de Arco ya había tratado de llegar a Chinon, donde residía Carlos VII, sin éxito. Pero así finalmente y tras ceder a la insistencia de sus voces consiguió arribar a la corte del delfín, no sin suspicacias aunque con el apoyo ciego del capitán de la guardia, en la cual anunció su propósito de coronar a Carlos como rey en Reims. Y, aun cuando la muchacha fue tanteada por miembros de la corte durante semanas para zanjar si tales confesiones venían a causa de alguna posesión demoníaca, fue armada caballero y, a lomos de un corcel y con un estandarte de la dinastía Valois en mano, puso rumbo al rescate de Orleans.


Jeanne d'Arc en armure devant Orléans, Jules Eugène Lenepveu (1886-1890)

El triunfo no se hizo esperar, sucediendo el 8 de mayo de 1429, y así se sucedieron progresivas victorias que allanaron el camino de Carlos VII hacia la coronación en Reims, el 7 de julio. Sin embargo, pese a que tan sólo fracasó en las inmediaciones de París, los pasajes históricos hacen creer que el monarca negó el suficiente contingente militar necesario para proseguir la expulsión de los ingleses en las últimas campañas, y que ignoró a la heroína cuando fue atrapada por los ingleses el 23 de mayo de 1430.

Acaeció en la batalla de Compiégne, un mes antes de lo que las voces de Santa Catalina y Santa Margarita predijeron para Juana, de manos del duque de Borgoña. Manteniéndola cautiva durante unos meses, finalmente la vendió al bando inglés como si de un botín de guerra se tratase, siendo trasladada a donde comenzaría su juicio el 21 de febrero del año siguiente, la ciudad de Rouen. El proceso tuvo la intervención de los inquisidores de la Iglesia, quienes vieron un fácil recurso para condenar a Juana en las voces que escuchaba, aunque el tribunal secular llegó a darle más importancia a la cuestión en torno a las ropas masculinas de la joven que al mismo hecho de sus revelaciones. Engañada y sin contar con un abogado defensor, abjuró de su fe y aguardó su condena en una cárcel para hombres, aludiendo los jueces al hecho de que llevaba pantalones.

Sus setenta cargos eran castigados con la hoguera pública, destacando el más grave de todos, el Revelationum et apparitionum divinorum mendosa confictrix (‘‘Invento de falsas revelaciones y apariciones divinas”). Ello se cumplió así el 30 de mayo de ese mismo año en la plaza del mercado viejo de Rouen, donde más de diez mil personas se aglomeraron para ver incinerada a una joven de escasos diecinueve años, vestida con los ropajes que la Inquisición reservaba a las brujas. Aun con todo, el éxito militar siguió acompañando a Carlos VII, aunque no sería hasta cuarenta años más tarde, con Luis XI, cuando la monarquía central gobernaría definitivamente sobre los principados y se restauraría la unificación francesa, expulsando definitivamente a los ingleses.El turbulento caso de Juana de Arco fue revisado por el papa Calixto III en el 1456, cuando se le consideró inocente frente a la entonces declarada herejía de los jueces que la condenaron. No fue hasta 1909 que la Iglesia cambió rotundamente de parecer con respecto a su visión de Juana, cuando el papa Pío X la beatificó, siendo declarada santa en 1920 por Benedicto XV y santa patrona de Francia.


Joan of Arc's Death at the Stake,Hermann Stilke (1843)


 Lo que continúa trayendo de cabeza con respecto a la joven campesina y guerrera francesa son las posibles explicaciones en torno a sus revelaciones divinas. Se teoriza que pudo deberse a la falta de alimento en un tiempo en el que los borgoñeses ejercían su yugo sobre la zona de Domrémy, así como alucinaciones en respuesta a algún trastorno psiquiátrico, que recientemente se ha diagnosticado como epilepsia parcial idiopática. Pero cierto es que Juana de Arco consiguió en apenas tres meses, desde sus advertencias al delfín de Francia, hacerse de nuevo con el control de Orleans, y arrebatar a los ingleses una importante porción del territorio francés en los sucesivos tres años. El debate sobre qué fue lo que inspiró al talento bélico de Juana continúa abierto, aunque el argumento inquisitorial de la posesión demoníaca se ha tornado para los teólogos en un don especial para la guerra concedido por Dios.

Bibliografía

CORDIER, J. Juana de Arco. Su personalidad. Su papel histórico. México: Grijalbo. 1957.

DE WOHL, L. Juana de Arco. La chica soldado. Madrid: Palabra. 2003.

DENIS, L. Juana de Arco, médium. Vida, pasión y muerte de la doncella de Orleans, qué eran sus voces, visiones, premoniciones y mensajes. Barcelona: Víctor Hugo. 1953.

DUBY, G.; DUBY, A., Los procesos de Juana de Arco. Universidad de Granada. 2005.

Webgrafía

FERRER VALERO, S.. La santa doncella, Juana de Arco (1412-1431). Mujeres en la Historia, 25 de abril de 2011:http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/04/la-santa-doncella-juana-de-arco-1412.html. [Consultado el 11 de febrero de 2017]

FERRER, A. ¿Por qué oía voces Juana de Arco?. Quo, 1 de agosto de 2016:http://www.quo.es/ser-humano/por-que-oia-voces-juana-de-arco[Consultado el 11 de febrero de 2017]

Juana de Arco fue condenada a la hoguera. National Geographic, 30 de mayo de 2013:http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/juana-de-arco-fue-condenada-a-la-hoguera_7318[Consultado el 12 de febrero de 2017]

Juana de Arco.Biografías y vidas: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juana_dearco.htm.[Consultado el 12 de febrero de 2017]

Imágenes:

Joan of Arc.Dante Gabriel Rossetti (1882): (https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/44/b8/98/44b89800810785418c70997c43e7ac75.jpg) 

Jeanne d'Arc en armure devant Orléans, Jules Eugène Lenepveu (1886-1890): https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lenepveu,_Jeanne_d%27Arc_au_si%C3%A8ge_d%27Orl%C3%A9ans.jpg

Joan of Arc's Death at the Stake,Hermann Stilke (1843): https://en.wikipedia.org/wiki/Joan_of_Arc#/media/File:Stilke_Hermann_Anton_-_Joan_of_Arc%27s_Death_at_the_Stake.jpg


Sobre la autora:

Marisa de las Heras

Estudiante de Antropología Social y Cultural por la Universidad de Sevilla y de Geografía e Historia por la UNED. Interesada en la Antropología Política y de las Sociedades Contemporáneas, centra sus proyectos en la prospectiva cultural ligada a las nuevas tecnologías y la globalización. Sus aficiones van desde la literatura hasta teatro, además del aprendizaje de temáticas alternativas a sus estudios como la fotografía, la filosofía o la astronomía.

miércoles, 18 de enero de 2017

El Marqués de La Fayette y la participación francesa en la Revolución de las Trece Colonias


Washington y La Fayette

Militar, político, revolucionario y aristócrata. A lo largo de la historia han existido numerosos hombres y mujeres que por méritos propios destacaron por encima del resto de sus coetáneos, pero pocos personajes han brillado tanto como uno de los franceses más universales. Lo cierto es que Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier (nombre real del Marqués de La Fayette) fue alguien poco común, pues su valor, su integridad y su defensa de los valores democráticos y liberales en tiempos muy convulsos le harían ser respetado y admirado tanto en Francia como en otros lugares muy lejos de su patria. ¿Quién fue el llamado "Héroe de Dos Mundos"?

Gilbert du Motier, nacido el 6 de septiembre de 1757 en la región de Auvernia (en el Alto Loira), era el heredero de uno de los linajes nobiliarios más antiguos de la zona. Sus antepasados habían destacado desde el Medievo en el arte de la guerra como excelentes militares enfrentándose a innumerables peligros y enemigos, pero si bien la legendaria valentía de la familia era conocida más famosa aún era su temeridad. Su tío moriría en la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748) y su progenitor, Michel, le dejaría huérfano de padre al perder la vida en la Batalla de Minden (1759) que enfrentaría una vez más a Francia con Gran Bretaña en el marco de la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Siendo  poseedor de una enorme fortuna, en 1768 el joven marqués fue llamado para vivir en París e integrarse en el Collège du Plessis donde recibiría una esmerada educación. Su formación se completaría con su ingreso en la Academia de Versalles, donde desarrolló sus aptitudes para las artes militares.

Aunque por entonces mostraba excelentes cualidades, sus logros a una edad tan temprana estuvieron relacionados con los contactos familiares y un ventajoso matrimonio que le otorgó una espléndida dote, el rango de capitán y el mando de una compañía en el Regimiento de Dragones de Noailles. Sin embargo, su valía se demostraría un poco más tarde cuando tomase la determinación de participar en una de las revoluciones más importantes del siglo XVIII: la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783). No podemos saber con exactitud el momento en el que La Fayette, un joven con inquietudes culturales e ideológicas, decidiera seguir la estela de su padre; lo que sí sabemos es que la oportunidad le llegó de forma repentina.

Tal y como hemos mencionado anteriormente, su padre había luchado por Francia en la Guerra de los Siete Años. Dicha confrontación había involucrado a la mayoría de potencias de la época que, viendo afectados sus intereses, se habían visto implicadas en lo que era una feroz lucha entre Gran Bretaña y Francia por la supremacía en Europa, la India y América del Norte. Gran Bretaña, apoyada fundamentalmente por sus colonias americanas, había resultado vencedora en un conflicto en el que Francia, muy a su pesar, era la gran derrotada. Una de las potencias coloniales más importantes de Europa perdía la mayor parte de sus territorios en ultramar en favor de un enemigo que, fortalecido, no supo mantener su ventajosa posición.

Las Trece Colonias de América habían aportando ayuda militar y económica a Londres durante la guerra contra Francia, pero una vez finalizada la contienda las colonias no vieron recompensado su esfuerzo. Siendo considerados ciudadanos de segunda, los colonos vieron incrementar la presión fiscal sobre ellos a través de  lo que consideraban impuestos absolutamente abusivos. El descontento generalizado, los ideales ilustrados y la indiferencia del gobierno inglés ante sus protestas hicieron el resto. El Motín del Té (1773) iniciaría el principio de una nueva guerra en donde Francia tendría un papel decisivo, ya que desde un principio Luis XVI decidiría apoyar la rebelión dotando a los colonos de hombres, armas y financiación. Su estrategia era clara: participando indirectamente en la contienda vengaba la derrota francesa, pero también alimentaba la esperanza de poder recuperar los territorios americanos perdidos.

A pesar de que muchas investigaciones han intentado arrojar luz sobre este punto, todas concluyen en que, independientemente de sus motivaciones más personales, La Fayette pidió ser enviado junto a los destacamentos franceses que partirían a América. Siendo desautorizado por el rey y reprendido por su propia familia, La Fayette sería enviado a Londres para apaciguar los ánimos de un Jorge III que amenazaba con una nueva guerra si Luis XVI prestaba auxiliaba a las colonias. Con la determinación de viajar hacia América, a su regreso el aristócrata siguió en contacto con algunos rebeldes y compañeros de armas para preparar su marcha a Marsella. Desde esa ciudad partiría al Nuevo Mundo en abril de 1777 para llegar a su destino dos meses después. Inexperto pero deseoso de participar en un conflicto que representaba para él la lucha por la libertad, se lanzaba a la aventura con apenas 19 años.

Desde su llegada La Fayette se reveló como alguien indispensable. A su formación militar se unía un precario conocimiento del inglés (idioma que dominaría en poco tiempo) que favorecería la comunicación entre los oficiales del Ejército Continental y los oficiales franceses reclutados. Nombrado general mayor por el Congreso Continental, pronto se convertiría en uno de los hombres de confianza de George Washington. Junto a éste el marqués participaría con bravura en numerosos enfrentamientos, siendo en la Batalla de Brandywine donde demostraría su valor. Herido gravemente en una pierna, conseguiría reunir y reorganizar las tropas antes de permitir ser tratado, y ante su eficiencia Washington (comandante en jefe del Ejército Continental) pediría que el francés fuera promocionado. Después de un período de convalecencia, La Fayette volvería a la lucha obteniendo el dominio de una división con la que derrotaría a una fuerza enemiga en la Batalla de Gloucester.

La Fayette y uno de sus hombres

El crudo invierno americano le serviría para entablar relación con sus hombres, con los que confraternizaría. Impedido para realizar operaciones militares, en Valley Forge se le instó a reunir fuerzas para un eventual ataque a Canadá. Si bien no pudo, sí logró hacerse con el apoyo de los Oneida. Y es que el Ejército Continental seguía teniendo serias dificultades que solventar: al nulo conocimiento militar había que sumar la baja calidad de su armamento y la inferioridad numérica. Por ello, La Fayette se esforzaría en establecer colaboración con tribus nativas. Al mismo tiempo que llegaban noticias que parecían confirmar la intervención de Francia y España en el conflicto, La Fayette volvería a ponerse al frente de una división cada vez más numerosa en diversos combates como la famosa Batalla de Monmouth.

La ayuda francesa una vez se materializase la alianza fue determinante. Después de un breve período en Francia donde La Fayette intentó llevar a cabo una invasión fracasada a Gran Bretaña, éste volvería a embarcarse hacia América con la promesa del rey de refuerzos. A su regreso sería el enlace entre Washington y el general Rochambeau, siendo La Fayette percibido como un elemento fundamental en la revolución al imbuir de entusiasmo y valor a sus hombres. La participación de Francia en el conflicto no desplazaría del todo a La Fayette, a pesar de que las relaciones entre el aristócrata y algunos líderes de las fuerzas navales y terrestres enviados por Luis XVI fueron tirantes. La colaboración entre La Fayette y Rochambeau fue fructífera, aunque no fácil. Con personalidades y visiones diferentes, el marqués dejaría de liderar momentáneamente su división para desplazarse por diversas ciudades en busca de refuerzos. Mayor entendimiento tendría con el Barón von Steuben, con quien realizaría algunas ofensivas conjuntas a partir de 1881.

Objetivo de Cornwallis, el aristócrata francés se mediría en fuerzas con su rival en la Batalla de Green Spring, en la Batalla de los Cabos de Virginia y en la decisiva Batalla de Yorktown, donde La Fayette tuvo un papel destacado. Con la guerra a punto de acabar, retornaría a Europa siendo recibido en Francia como un héroe. Promovido a mariscal de campo por el rey, trabajaría junto a Thomas Jefferson para establecer acuerdos comerciales entre las otroras colonias y Francia.


Retrato del Marqués de La Fayette

Finalizada definitivamente la contienda, La Fayette volvería a América en 1784 para visitar una gran mayoría de estados. Allí, honrado y con numerosos reconocimientos (entre ellos, ser declarado ciudadano natural "por nacimiento" de los Estados Unidos), abogaría por la construcción de un estado de iguales. Durante el resto de su vida siguió trabajando para que las relaciones entre Estados Unidos y Francia fueran amistosas y no renunció a cultivar su camarería con hombres tan notables como Franklin, Jefferson o Adams. Su muerte, el 20 de mayo de 1834 a los 76 años, sumiría en un profundo dolor tanto a franceses como a estadounidenses.

Bibliografía:

Barnes, Ian, and Royster, C. The Historical Atlas of the American Revolution, New York: Psychology Press, 2000.

Floristán, A. (Coord.). Historia Moderna Universal, Madrid: Alianza Editorial, 2004.

Payan, G. Marquis de Lafayette: French Hero of the American Revolution, New York: The Rosen Publishing Group, 2002.

Sánchez, L. A. Historia general de América. Vol. 1: Editorial Ercilla, 1956.

Imágenes:

(1) Portada e imagen 1: Aliados y amigos, La Fayette y Washington supieron entenderse y trabajar juntos. El primero honró al americano poniendo a uno de sus hijos su nombre (Georges Washington de La Fayette) y el segundo fue su valedor durante la guerra, a pesar de tener algunas diferencias ideológicas.


(2) Imagen 2: Legendaria sería la insospechada amistad del francés con algunas personalidades. Además de sus relaciones con diversas tribus nativo americanas, era un declarado abolicionista. Se uniría a la Sociedad de Amigos de los Negros, donde defendería la igualdad en derecho para los negros libres. Asimismo abogaría por  la prohibición del comercio de esclavos.


(3) Imagen 3: A raíz de su fallecimiento, en Estados Unidos el Marqués de la Fayette recibiría los mismos homenajes que George Washington. Si bien su figura es más discutida en Francia, en suelo estadounidense sigue siendo un icono revolucionario. Muchos monumentos y ciudades portan su nombre.

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Sobre la autora:


Romina Martínez
Licenciada en Historia por la Universidad de les Illes Balears (UIB), diplomada en Historia de les Illes Balears por la UIB y con el Máster de Formación del Profesorado (especialidad Geografía e Historia) por la misma universidad. Desde el 2012 colabora en diversos medios digitales que ha compaginado con la gestión de su propio blog llamado Tempus Fugit.