martes, 4 de octubre de 2016

Filipinas: la joya de la Corona hispánica



Filipinas fue una colonia de Nueva España que se fundó a finales del siglo XVI, en un territorio hostil donde las  condiciones climáticas y naturales no eran demasiado idóneas para la vida.  ¿Qué posibilidades vio la Corona y el Virreinato en estas islas? ¿Cuál era la situación colonial? ¿A qué peligros se enfrentaban los colonos? ¿Era viable su manutención o se trataba de una colonia deficiente?,  todas estas cuestiones tendrán respuesta en el presente estudio.

En primera instancia, cabría decir que el establecimiento de colonias españolas en este archipiélago respondió a la necesidad tanto del Virreinato de Nueva España como de la Corona de crear un enclave estratégico en Oriente con diversos fines: en primer lugar, se pretendía la construcción de bases comerciales que dieran cabida a la Monarquía Hispánica en el mercado de la especiería, hasta entonces monopolizado por los portugueses.  En segundo lugar, la creación de puntos defensivos o bases militares que protegiesen la costa pacífica de América. Y por último, se buscó la gestación de una plataforma religiosa para extender el cristianismo al continente asiático por la proximidad de estas islas al mismo.

A pesar de estas razones de peso, no se consideró viable crear una colonia en el pacífico hasta entrado el año 1565. Cuando Legazpi y Andrés de Urdaneta lograron trazar un derrotero de ida y de vuelta, conectando así las islas del Océano Pacífico y Nueva España como podemos observar en las siguientes rutas de navegación: 



Años más tarde y con unas pequeñas modificaciones, estos derroteros fueron empleados para la Carrera del Pacífico o más comúnmente conocida por el Galeón de Manila-Acapulco. Esta línea comercial  proporcionaba grandes ganancias económicas que según Gemeli Carei (un viajero de Nápoles que navegó de Manila a Acapulco) variaban entre el 150 y el 200% para los mercaderes y el 9% para los agentes. Además de considerarse una de las rutas comerciales más importantes de la Monarquía, también constituyó una importante red de tránsito de personas e ideas a nivel global que perduraría por más de tres siglos (1566-1815).


Respecto a la situación colonial, podemos exponer que el archipiélago filipino se trataba de una comunidad exótica donde convivían multitud de etnias (filipinos, chinos, japoneses, españoles americanos, indígenas americanos, negros, europeos no españoles, etc).La presencia española se encontraba en inferioridad numérica en el archipiélago. Situación que dio lugar a diversos alzamientos poblacionales como es el caso del levantamiento de los sangleyes de 1603 (una comunidad de chinos comerciantes asentados en Manila mayormente), en el que los españoles contaban con unas 8.000 personas frente a 20.000 del bando contrario, inferioridad que se suplió con la superioridad armamentística y el apoyo de los japones, indios pampamgos y los refuerzos venidos de Nueva España.

Además de ser minoría en la isla, gran parte la de población  estaba constituida por hombres y se empleaban a modo de funcionarios civiles, encargados de gobierno y la administración, soldados, encomenderos, comerciantes prósperos y eclesiásticos abundantes. Con estos datos constatamos que filipinas dependía tanto de los comerciantes asiáticos como de las comunidades indígenas locales para sustentarse de alimentos, materiales de construcción y otros subproductos de las actividades primarias. 

Por otro lado, el hecho de prosperar como comunidad era complicado; ya que el número de familias que venían a la isla era escaso, al igual que el de mujeres solteras y en disposición de crearlas, puesto que muchas de ellas eran religiosas.

A la suma de estas dificultades, se añadió la gran cantidad de amenazas naturales que hicieron de Filipinas un lugar poco deseable para los pobladores europeos debiendo destacarse: la alta persistencia de terremotos, huracanes, incendios, aguaceros, etc., que azotaban continuamente a las estructuras coloniales, destrozaban cosechas, mermaban los recursos y ocasionaban víctimas mortales. Condiciones que no limitaban los repoblamientos solo por falta de candidatos ante este contexto hostil, sino que también en muchas ocasiones derivaban en solicitudes al gobernador para abandonar la propia isla.

Otros factores que incomodaban a la comunidad española eran: la adaptación forzada a una dieta desconocida  (ya que cultivos europeos como el trigo no prosperaban en estas tierras), y la escasez de médicos, boticarios  y medicinas que hacían que enfermar o herirse fuera un peligro mortal ante la usencia de estos propios medios.

A todo ello hubo que añadir las amenazas externas, haciendo especial hincapié en la piratería (alto protagonismo del capitán neerlandés Oliver Noort) y en los ataques  protagonizados por chinos, ingleses y holandeses. Además esta región fue uno de los focos  del conflicto luso-holandés por las Molucas y el control del monopolio de la especiería como asunto bélico culmen.

Atendiendo a todo lo anterior e intentado responder a la cuestión inicial de si esta colonia se trataba de un asentamiento deficiente, podemos llegar a la conclusión de que desde el punto de vista poblacional sí lo era; ya que dependía en gran medida de continuas repoblaciones desde Nueva España ante las elevadas bajas por conflictos bélicos, enfermedades, catástrofes naturales, escasa tasa de reposición poblacional, etc. Por otro lado, en cuanto a nivel de autosuficiencia de los recursos también lo era, ya que la población indígena y los propios sangleyes constituían la base del sistema productivo. No obstante, desde el punto de vista comercial era lo más parecido al “sueño del Dorado Americano”, es decir, una forma rápida de enriquecerse con la salvedad de que no era el oro la fuente de riqueza, sino el enorme abanico de oportunidades comerciales que se abría al intercambio de productos con Oriente y que procuraba grandes beneficios.

Finalmente  desde la perspectiva de la Iglesia, el Virreinato y  la Monarquía fundamentaba una empresa a mantener a toda costa, debido a que las razones cualitativas antepuestas primaban sobre cualquier cuantía o costo físico y más aún si el prestigio, la posición monopolística o la integridad de la Corona y sus posesiones se veían amenazadas.

Bibliografía:

Álvarez, L. “Los sangleyes y los problemas de la diversidad cultural en una colonia imperial (Filipinas, s. XVI-XVII). Actas de la XI reunión científica de la fundación española de historia moderna, editado por Antonio Jiménez y Julian J.Lozano, 915. Granada: Universidad de Granada, 2012.

Díaz-Trechuelo, L. Filipinas la gran desconocida (1565-1898). Pamplona: Universidad de Navarra, 2001, 120-123.

García-Abásolo, A. “Formación de las Indias Orientales españolas. Filipinas en el siglo XVI, en Historia General de Filipinas, editado por Leoncio Cabrero, 171-205. Madrid: AECI, 2000.  

 Gomá, D. “Control, espacio urbano e identidad en la Filipinas colonial española: el caso de intramuros, Manila (Siglos XVI-XVII)”. Scripta Nova: Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 418 (2012): 2.

Ollé, M. “La invención de China. Percepciones y estrategias filipinas respecto a China durante el siglo XVI”. International journal of maritime history,14 (2002): 77-82.

Imágenes:

Mapas de los derroteros extraídos de: García-Abásolo, A. “Formación de las Indias Orientales españolas. Filipinas en el siglo XVI, en Historia General de Filipinas, editado por Leoncio Cabrero, 174-175. Madrid: AECI, 2000.

Mapa de las Islas Filipinas extraído de : Castillo Oreja, M. Á. y Gordo, Peláez. Filipinas, Puerta de Oriente: de Legazpi a Malaspina. Madrid: Sociedad estatal de Conmemoraciones Culturales, 2004, 186-187. 

Fuentes de archivo:

Archivo General de Indias, Audiencia de Filipinas; 74.

AGI, Filipinas, 27, N.198.


Francisco José Gómez García

Graduado en Geografía e Historia por la Universidad Pablo de Olavide, promoción 2012-2016. Periodo en el que desarrolló su interés en la violencia, redes de comercio y nodos de comunicación de la Monarquía Hispánica en Oriente durante la Edad Moderna. Su Trabajo Fin de grado, titulado “La masacre de los sangleyes en el contexto de la imprenta sevillana”, estuvo estrechamente relacionado con estos asuntos. Además, muestra interés por la historia militar, las catástrofes naturales en la historia y la archivística. Actualmente, está matriculado en el Máster en Historia y Humanidades Digitales, organizado por la Universidad Pablo de Olavide.


0 comentarios:

Publicar un comentario